Ayer mataron a la jueza Gloria Gaona, una mujer que, como muchas otras, murió por ser parte de un sistema en el que cuando un juez es eficiente sale más “económico” matarlo para no arriesgarse a que cumpla con su deber e imparta justicia.
Dice la prensa: ”el país está conmocionado con el asesinato de la jueza” Yo no creo. A nosotros no nos conmocionan muchas cosas, tal vez la copa América, una lechuza muerta, la última enfermedad de Diomedes Díaz, pobrecito muchacho. Pero la muerte de una jueza que llevaba el caso de unos niños campesinos violados y asesinados no nos conmueve. Como tampoco nos impacta que ese proceso se haya dilatado en el tiempo y aún hoy no sepamos si habrá justicia para el violador y asesino.
Yenny, Yimmy y Jeferson siguen en sus tumbas ya degradados y olvidados. Son tres niños campesinos que, con el tiempo, sólo recordaremos unos pocos. Aunque ellos revivan día a día en las carnes de otros niños violados y maltratados que no tienen voz ni presencia y que a nadie le importan, porque en este país es mejor ser un French Poodle que un niño pobre.
Ni qué decir de Gloria Gaona que entrará a la lista gigante de jueces que “por meterse a eso” murieron. Porque lo que en realidad piensa la mayoría es que “claro, como era jueza, eso le pasa por escoger esa profesión en este país tan violento, quién la manda, para qué da papaya”.Esto es lo que hemos aprendido a punta de bala y violencia; que es mejor quedarse callado, escuchar música, fingir que somos felices y vivimos bien, no protestar por nada.
La jueza entró en el mundo de lo que no conocemos y espero que para ella haya algo amable del otro lado de la vida. Deseo de corazón que quien la asesinó sea capturado y encuentre otro juez o jueza dispuesto a hacer justicia, a pesar de este país que no comprende el concepto de ley y de democracia y que no cuida ni a sus niños ni a los encargados de velar por sus derechos.
miércoles, 23 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
De nuevo Godzila ataca a Japón
Cuando era niña y la televisión era en blanco y negro me divertía viendo las aventuras de Ultraman. Era un héroe japonés que salvaba a las ciudades de innumerables monstruos, casi siempre reptiles gigantes. Luego vino la fiebre de Godzila y cuando crecí me pregunté por qué los japoneses siempre pensaban en sus ciudades cercadas por la destrucción y el caos.
En una tertulia sobre Japón y la segunda guerra mundial aprendí que Godzila es la representación del miedo japonés a las bombas atómicas. Godzila es un dinosaurio mutante producto de la radioactividad, él es la encarnación del poder destructivo de la energía atómica.
Los japoneses han mantenido una relación ambivalente tanto con Godzila como con la energía atómica. A veces Godzila es bueno y salva la ciudad, a veces la destruye. Lo mismo pasa con las plantas nucleares que abastecen a Japón. Son su casi exclusiva fuente de energía, pero son su mayor riesgo y las causantes de sus mayores dolores.
La paradoja ronda el drama de la emergencia nuclear de esta semana. Por un lado las plantas se están acercando a la fusión por no tener energía para activar los sistemas de refrigeración, pero son ellas las que producen la energía y como están dañadas no se puede recurrir a ésta para poner los sistemas en funcionamiento. Al tiempo el gobierno japonés trata, por todos los medios, de mitigar las consecuencias de la emergencia nuclear. Ellos saben que se podría producir un gran desplome de las bolsas mundiales y de la economía japonesa: Una economía que se asienta en la energía nuclear.
Ya todos lo sabemos. La riqueza de un país depende del manejo de la energía. Si la energía es contaminante y poco estable, la economía será igualmente contaminante e inestable. No hay energía mas peligrosa que la nuclear y, en ese sentido, no hay economía más frágil que aquella que basa su industria en ella.
Así los comisionados de energía nuclear de los países aseguren que ésta es una energía segura esto no es verdad. Jamás lo ha sido. El cambio climático empeora las condiciones para las plantas de energía atómica. Los tornados más fuertes, los ciclones, tsunamis, las lluvias y las sequías serán cada vez un factor de riesgo con el que ninguna estructura diseñada por el hombre podrá estar a salvo. Hay una lección que debemos aprender: La naturaleza es más fuerte que el hombre y que todo lo creado por él.
En una tertulia sobre Japón y la segunda guerra mundial aprendí que Godzila es la representación del miedo japonés a las bombas atómicas. Godzila es un dinosaurio mutante producto de la radioactividad, él es la encarnación del poder destructivo de la energía atómica.
Los japoneses han mantenido una relación ambivalente tanto con Godzila como con la energía atómica. A veces Godzila es bueno y salva la ciudad, a veces la destruye. Lo mismo pasa con las plantas nucleares que abastecen a Japón. Son su casi exclusiva fuente de energía, pero son su mayor riesgo y las causantes de sus mayores dolores.
La paradoja ronda el drama de la emergencia nuclear de esta semana. Por un lado las plantas se están acercando a la fusión por no tener energía para activar los sistemas de refrigeración, pero son ellas las que producen la energía y como están dañadas no se puede recurrir a ésta para poner los sistemas en funcionamiento. Al tiempo el gobierno japonés trata, por todos los medios, de mitigar las consecuencias de la emergencia nuclear. Ellos saben que se podría producir un gran desplome de las bolsas mundiales y de la economía japonesa: Una economía que se asienta en la energía nuclear.
Ya todos lo sabemos. La riqueza de un país depende del manejo de la energía. Si la energía es contaminante y poco estable, la economía será igualmente contaminante e inestable. No hay energía mas peligrosa que la nuclear y, en ese sentido, no hay economía más frágil que aquella que basa su industria en ella.
Así los comisionados de energía nuclear de los países aseguren que ésta es una energía segura esto no es verdad. Jamás lo ha sido. El cambio climático empeora las condiciones para las plantas de energía atómica. Los tornados más fuertes, los ciclones, tsunamis, las lluvias y las sequías serán cada vez un factor de riesgo con el que ninguna estructura diseñada por el hombre podrá estar a salvo. Hay una lección que debemos aprender: La naturaleza es más fuerte que el hombre y que todo lo creado por él.
lunes, 7 de marzo de 2011
Colombia: El país de los simulacros
Con el panorama de simulacros y engaños que es frecuente en el país que habito me pregunto si la inteligencia de mis conciudadanos está decreciendo o es parte de una lógica que necesita mantener a raya la capacidad para dudar y para ser escéptico frente a las realidades que parecen pero no son.
Vamos a partir de la siguiente premisa: diremos que el engaño y su sofisticación son directamente proporcionales a la inteligencia del engañado. En consecuencia, un engaño burdo y ramplón es digno de una inteligencia incipiente y un engaño de gran elaboración, implica una inteligencia desarrollada. Así las cosas, a mayor inteligencia mayor dificultad para engañar.
No se trata solamente de los estudiantes que simulan estudiar cuando lo que realmente hacen es trabajar para sacar una nota y luego desechan la información, o de los maestros que omiten su compromiso con la formación y se conforman con que los estudiantes parezcan felices, cómodos y satisfechos, como si la satisfacción, entendida como alegría, fuera un indicador de aprendizaje. O más aún, de los padres que creen que con dos regaños por semana y un poco de dinero ya están formando a una persona y prefieren desentenderse de su compromiso con la vida de sus hijos. O para seguir, no se trata solamente de los colombianos que viven un mundo en guerra pero declaran frente a las encuestas que son felices porque prefieren olvidar y negar para poder vivir en el presente y no salir corriendo de este “Comala” tropical.
Se trata de los gobiernos que, durante años, han sido los principales hacedores de simulacros ramplones que sólo se sostienen porque no estamos educados para descreer. Este es el país del engaño. Con tal de lograr el objetivo, que casi siempre es dinero o alguna prebenda, los gobernantes inventan Falsos Positivos, Falsos auxilios para el agro, falsas desmovilizaciones, falsos contratos, falsas entregas de narcos y paramilitares, Falsos asesinatos para cobrar recompensas, falsas noticias, falsas e ilegales reformas; cifras falsas que generan falsos indicadores. En Colombia el simulacro es un modo de ser y está legitimado como tal.
Pensemos en un presidente que se inscribe en el protocolo de Kyoto y simula unas plantas que producirán bio combustible y en su actuación incluye cultivadores de caña de azúcar que invierten su dinero en cultivar todo lo que supuestamente les comprará el gobierno para la producción de gasolina verde. Hay discurso, cámara, invitados elegantes, internacionales, empresarios circunspectos. Doce meses después la planta que recorrieron las cámaras está desmantelada, la caña tuvo que ser convertida en panela y los sembradores están arruinados .El país continúa con su emisión de CO2 y nada ha cambiado.
Es una imagen que parece parte de una película pero no de la realidad. Sin embargo, es real y sucede a diario, ya sea con ejércitos que disfrazan a personas con el uniforme del enemigo para subir las cifras de las bajas, o de criminales que planean falsas bajas para cobrar recompensas. A diario nos enfrentamos a la mentira, una mentira que deja ver sus costuras, que no está elaborada y no lo está porque al colombiano es fácil engañarlo porque el colombiano es crédulo y está acostumbrado a ver televisión y allí la imagen domina el panorama de lo verosímil.
Estoy convencida de que el sistema educativo hace el juego a todo simulacro vivido en es este país. Cuando un maestro no forma lectores, cuando los gobiernos y sus ministerios no organizan planes serios para la formación de las inteligencias. Cuando lo importante es la cobertura y no la calidad, cuando el papel del maestro deja de ser el de enseñar y se desplaza al de divertir y retener estudiantes. Cuando la teoría y la práctica van una para el oriente y la otra para el occidente, sólo se logra una manada de personas que siguen las pautas de la farsa.
Colombia ha sofisticado la maquinaria para producir simulaciones. El televisor y los noticieros convierten día da día engaños en verdades, banalizan lo importante y hacen importante lo banal. Mientras tanto, las cifras siguen en lo suyo. Un libro por año es lo que supuestamente leemos los colombianos .Yo pienso que esa cifra está acomodada. Hay colombianos que no leen ni siquiera un libro por año, pero la estadística suele dividir resultados por número de habitantes y ahí comienza la mentira. Una mentira que maquilla una conveniente verdad: A los colombianos es fácil meternos los dedos a la boca porque no somos buenos lectores y no hay que esforzarse mucho para engañarnos.
martes, 15 de febrero de 2011
Amigales
Tengo un gran respeto por los seres vivos, por las plantas, por los animales, salvajes y domésticos, por los pobres insectos tan maltratados, tan aborrecidos. Me indignan el toreo, las peleas de gallos, de perros, de escarabajos y hasta los concursos de carrera de tortugas. Sin embargo, no creo que las mascotas sean “amigos del hombre”. Me explico, un perro no es el mejor amigo del hombre, ni un gato, ni un loro. Entre ellos y sus amos hay una relación pero no es la de amistad, tal vez sea algo más simple y no exento de hermosura, pero no es amistad.
Muchas especies tienen la generosidad de adoptarnos a los humanos como parte sus clanes. Un perro, por ejemplo, cuida su territorio y a su manada y entre esa manada incluye a las personas que habitan la casa donde vive. Él identifica al mamífero dominante (amo) y se acoge a sus decisiones, tiene capacidad inter específica como muchos otros animales, es decir, puede relacionarse con otras especies.
Los loros suelen asumir a su amo como si fuera su pareja y lo cuidan y acicalan como tal, los gatos asumen a los que los rodean como sus subordinados.
Los amigos no pueden ser sino de la misma especie y la amistad es un invento humano, un invento cultural como el amor. Tal vez, también sea una sofisticación de la tendencia afectiva de los mamíferos. Pero, ante todo, en la amistad hay decisión de las dos partes, uno no compra un amigo en una tienda, ni lo escoge por su “étnia”, a un perro ,un gato o un caballo lo escogemos por su raza. Uno no castiga a un amigo, ni lo mantiene. Los amigos no están ahí para complacernos en todo lo que se nos ocurra, muchas veces lo mas valioso de un amigo es su resistencia a ser como nosotros, a pensar como pensamos y esa diferencia es la que nos permite crecer, valorar y apreciar los lazos de la amistad.
El nexo con las mascotas es de absoluta responsabilidad, en el sentido de que ellas dependen de nosotros y son un gran compromiso de tiempo y espacio. Un amigo no implica esta relación. Es más, cuando una persona decide tener una mascota asume un compromiso tan serio que no puede disolver así como así, aunque no faltan los desalmados que dejan a sus mascotas tiradas en la calle cuando descubren que no pueden cumplir con sus exigencias económicas, horarias o afectivas. Los animales domésticos dependen en su totalidad de sus amos. Los amigos son independientes, libres, autónomos.
Podemos hablar con nuestro perro, pero él jamás nos va a contestar, quizá escuche con atención pero no hay diálogo posible y es en la palabra en donde se funda la amistad. Puede haber amor y pasión sin palabras, pero la amistad es esencialmente lingüística.
Hace poco le preguntaron a Fernando Vallejo si creía en el amor y contestó “si, en el amor a los animales”.Se de muchas personas que piensan así. Incluso en la universidad donde trabajo hay un grupo en contra del maltrato a los animales que cada cierto tiempo nos educa con instalaciones sangrientas y fotografías horripilantes en las que se hace campaña de “concienciación” acerca de estas tristes prácticas. Muchas veces he tenido la tentación de pegar fotos de niños desnutridos y abandonados y escribir “Ellos también son animales”. Me abisma ver el exceso en el cuidado a las mascotas y la apatía con los de nuestra misma especie.
No digo que las mascotas no sean una gran compañía, le permiten a los humanos expresar ternura, cuidar, proteger, hacerse responsables, pero esas expresiones tienen menos compromiso que la amistad. Tal vez por eso menos personas ayudan a los niños o los adultos desprotegidos, porque ayudar a otro humano implica un lazo mas serio, uno no puede dejar de comprometerse con un humano y además corre el riesgo de desencantarse. Nuestras mascotas jamás nos decepcionan, baten la cola, juegan, agradecen con lealtad los cuidados y sobre todo, nos reconocen y ahí es donde radica su encanto, para ellas somos únicos, especiales, nos presienten cuando vamos a llegar, saben si estamos tristes o felices, a su modo, nos protegen y nos acompañan: Vencen los dos mas terribles miedos humanos, la indiferencia y la soledad.
Creo que el perro no es el mejor amigo, pero si puede ser el mejor “amigal” del hombre. Los dos han hecho una relación de dependencia tal que muy pocos perros sobrevivirían sin el cuidado humano, sin desconocer también que esta relación con las mascotas mueve millones de dólares al año, tantos que con lo producido en 12 meses por la industria de “los PETS” se aliviaría el hambre mundial. Sería bueno querer a las mascotas pero sin olvidar que somos de la especie Homo, sin desesperanzarnos hasta llegar a confiar más en los perros que en los vecinos humanos.
miércoles, 9 de febrero de 2011
PROGRAMACIÓN DE TERTULIA LIBERATURA
PROGRAMACIÓN TERTULIA LIBERATURA. SEMESTRE A 2011
La Tertulia Liberatura funciona todos los jueves desde la seis de la tarde en la sala de profesores del edificio de Humanidades de la Universidad de Ibagué. Es un espacio de promoción y animación a la lectura, la entrada es libre y la participación voluntaria. No es un espacio exclusivo para expertos sino para personas interesadas en los temas.
Fecha Actividad
FEBRERO
Febrero 3 Lo que leímos en vacaciones:Sesión inicial
Febrero 10 Juan Rulfo: 25 aniversario del escritor del silencio
Febrero 17 Nuevos narradores latinoamericanos
Febrero 24 Charles Chaplin: Los tiempos modernos
MARZO
Marzo 3 María Elena Walsh: La puerta a la poesía
Marzo 10 Taller de creación
Marzo 17 Clarice Lispector: La voz de Brasil
Marzo 24 Silvia Plath, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik: una poesía desgarrada
Marzo 31 Ernesto Sábato: el túnel de la literatura
ABRIL
Abril 7 Jorge Luis Borges: el escritor del tiempo
Abril 14 Emily Dickinson y otras poetas norteamericanas
Abril 28 Songoro cosongo: La poesía cubana
MAYO
Mayo 5 Taller de creación
Mayo 12 Ernest Hemingway :Un legado para la narrativa
Mayo 19 Poesía Beat
Mayo 26 Joaquin María Machado de Asís
JUNIO
Junio 2 100 años de Cantinflas: el cine popular mexicano
Junio 9 Taller de creación
Junio 16 Poetas de Brasil
martes, 1 de febrero de 2011
Nueva convocatoria 2011
Los escritores participantes en el taller tendrán la oportunidad de quedar inscritos en la Red, beneficiarse de la tutoría de reconocidos escritores nacionales, recibir charlas y conferencias de escritores de trayectoria y vivir un espacio que les permita solidificar su producción escrita y la búsqueda de su voz narradora. Igualmente, los talleristas podrán ser seleccionados para la publicación de la Antología RENATA a nivel nacional y a nivel local tendrán una publicación que registre sus trabajos así como el acceso a los espacios electrónicos de la Red y un certificado de asistencia que acredita 120 horas de participación.
Par la inscripción basta conenviar sus datos básicos al correo matisfajardo@gmail.com .si desean mas información pueden solicitarla a este mismo correo o al teléfono 2709400 ext 214.
El horario en el que funciona el taller es el martes y viernes a las seis y media de la tarde en la biblioteca Darío Echandía
Par la inscripción basta conenviar sus datos básicos al correo matisfajardo@gmail.com .si desean mas información pueden solicitarla a este mismo correo o al teléfono 2709400 ext 214.
El horario en el que funciona el taller es el martes y viernes a las seis y media de la tarde en la biblioteca Darío Echandía
martes, 18 de enero de 2011
El ruido es dolor
Me duele la cabeza, me siento irritable, siento como si tuviera agua en el oído y no pienso con claridad. Al fondo, muy alto, suena una canción de salsa, de la buena y clásica. Lo malo es que no suena en mi apartamento sino en el del frente y los vidrios de mis ventanas vibran con la estridencia.
Se sabe que el volumen alto de la música causa cefaleas, vómito, visión borrosa, irritabilidad, aumenta la presión arterial y el deseo de consumir alcohol. La revista médica Thorax describe en su último número los casos de cuatro jóvenes que sufrieron un colapso pulmonar (también llamado neumotórax), aparentemente desencadenado por la música a un volumen excesivo. Tres de ellos lo sufrieron en una discoteca, mientras que el cuarto se encontraba en su automóvil (equipado con una caja de graves de 1.000 vatios) escuchando la música "alta, como a él le gustaba (1).
El asunto del ruido a alto volumen es que causa dolor físico. Es decir, se convierte en una agresión física igual a, por ejemplo, propinarle a alguien una bofetada o un puño. Ignoro cuántas quejas y llamadas a la policía se hacen anualmente en mi país por causa de los vecinos ruidosos. Yo tengo un vecino de estos hace cinco meses y estoy al borde de la locura.
Muy a las once de la mañana comienza la exposición de su excelente colección musical. Tengo que reconocerlo, tiene muy buen gusto para la salsa y tiene versiones que yo no conocía. Mi vecino acomoda los parlantes de su equipo para que el sonido salga por la ventana, los pone en el suelo y los dirige directo hacia mi apartamento. No creo que él piense en mí, creo que piensa en todos nosotros los habitantes del conjunto residencial. Hace unos años, hablando con un nativo de esta ciudad, descubrí que esta es una práctica de amabilidad, según este tipo de personas, ellos tienen un buen equipo de sonido y quieren compartir su dicha con nosotros los que no tenemos las posibilidades económicas de tener esa calidad del sonido, algunos otros quieren arreglarnos el momento dándonos alegría por medio de la música, son algo así como el alma de “la fiesta” así sea un domingo a las ocho de la mañana, o a las diez de la noche o al mediodía de un pueblo en el que se hace la siesta (en un pueblo en el que vivo precisamente porque tiene la costumbre de la siesta).
A veces me siento como el protagonista de la naranja mecánica “torturado por aquello que le gusta” Me gusta la música, me encanta y me agrada tanto que no puedo escucharla todo el tiempo como hacen aquellos que la utilizan para llenar un vacío. No, la música para mí no es un accesorio, es esencia, tal vez la más sublime de las artes o de las expresiones folklóricas y populares. Escuchar música para mí es un ritual, un momento especial de mi vida relacionado directamente con la contemplación.
Sé que en este tiempo de soledad, muchas personas utilizan la música para llenar el silencio, como lo hacen los ascensores o los teléfonos en espera. Millares de solitarios en el mundo no pueden vivir escuchando su respiración o los latidos del corazón, temen que si no hay música puedan escuchar lo que su solead les dice.
Este vecino mío, que no sabe el dolor físico que me causa, continúa subiendo el volumen, no escucho el teléfono, el citófono, ni el televisor, el ruido es una sustancia sólida que entra por mi ventana. Decido cerrar las ventanas, aislarme del ruido y morir de calor; es medio día el sol pega en todo su esplendor pero debo decidir si dejar que se extienda mi angustia y mal genio o prender el ventilador y recibir un poco de paz.
.La música se escucha menos alta y debo llamar a la portería y pedir el favor de siempre “que le diga al vecino que la música está muy alta”. El amable vecino baja un poco el volumen pero mis oídos continúan como si tuvieran agua adentro. ¿sabrá este señor que casi todos los días me “abofetea”, que cada vez que saca sus parlantes produce en mí dolor físico?
(1)http://www.medicina21.com/doc.php?op=enfermedades3&ef=Neumolog%EDa&id=2030
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