miércoles, 9 de febrero de 2011

PROGRAMACIÓN DE TERTULIA LIBERATURA




PROGRAMACIÓN TERTULIA LIBERATURA. SEMESTRE A 2011
La Tertulia Liberatura funciona todos los jueves desde la seis de la tarde en la sala de profesores del edificio de Humanidades de la Universidad de Ibagué. Es un espacio de promoción y animación a la lectura, la entrada es libre y la participación voluntaria. No es un espacio exclusivo para expertos sino para personas interesadas en los temas.



Fecha Actividad

FEBRERO

Febrero 3 Lo que leímos en vacaciones:Sesión inicial

Febrero 10 Juan Rulfo: 25 aniversario del escritor del silencio

Febrero 17 Nuevos narradores latinoamericanos

Febrero 24 Charles Chaplin: Los tiempos modernos



MARZO

Marzo 3 María Elena Walsh: La puerta a la poesía

Marzo 10 Taller de creación

Marzo 17 Clarice Lispector: La voz de Brasil

Marzo 24 Silvia Plath, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik: una poesía desgarrada

Marzo 31 Ernesto Sábato: el túnel de la literatura



ABRIL

Abril 7 Jorge Luis Borges: el escritor del tiempo

Abril 14 Emily Dickinson y otras poetas norteamericanas

Abril 28 Songoro cosongo: La poesía cubana



MAYO

Mayo 5 Taller de creación

Mayo 12 Ernest Hemingway :Un legado para la narrativa

Mayo 19 Poesía Beat

Mayo 26 Joaquin María Machado de Asís



JUNIO

Junio 2 100 años de Cantinflas: el cine popular mexicano

Junio 9 Taller de creación

Junio 16 Poetas de Brasil

martes, 1 de febrero de 2011

Nueva convocatoria 2011

Los talleres de escritura crativa RENATA-Liberatura abren convocatoria para el 2011
Los escritores participantes en el taller tendrán la oportunidad de quedar inscritos en la Red, beneficiarse de la tutoría de reconocidos escritores nacionales, recibir charlas y conferencias de escritores de trayectoria y vivir un espacio que les permita solidificar su producción escrita y la búsqueda de su voz narradora. Igualmente, los talleristas podrán ser seleccionados para la publicación de la Antología RENATA a nivel nacional y a nivel local tendrán una publicación que registre sus trabajos así como el acceso a los espacios electrónicos de la Red y un certificado de asistencia  que acredita 120 horas de participación.

Par la inscripción basta conenviar sus datos básicos al correo matisfajardo@gmail.com .si desean mas información pueden solicitarla a este mismo correo o al teléfono 2709400 ext 214.
El horario en el que funciona el taller es el martes y viernes a las seis y media de la tarde en la biblioteca Darío Echandía

martes, 18 de enero de 2011

El ruido es dolor

Me duele la cabeza, me siento irritable, siento como si tuviera agua en el oído y no pienso con claridad. Al fondo, muy alto, suena una canción de salsa, de la buena y clásica. Lo malo es que no suena en mi apartamento sino en el del frente y los vidrios de mis ventanas vibran con la estridencia.

Se sabe que el volumen alto de la música causa cefaleas, vómito, visión borrosa, irritabilidad, aumenta la presión arterial y el deseo de consumir alcohol. La revista médica Thorax describe en su último número los casos de cuatro jóvenes que sufrieron un colapso pulmonar (también llamado neumotórax), aparentemente desencadenado por la música a un volumen excesivo. Tres de ellos lo sufrieron en una discoteca, mientras que el cuarto se encontraba en su automóvil (equipado con una caja de graves de 1.000 vatios) escuchando la música "alta, como a él le gustaba (1).

El asunto del ruido a alto volumen es que causa dolor físico. Es decir, se convierte en una agresión física igual a, por ejemplo, propinarle a alguien una bofetada o un puño. Ignoro cuántas quejas y llamadas a la policía se hacen anualmente en mi país por causa de los vecinos ruidosos. Yo tengo un vecino de estos hace cinco meses y estoy al borde de la locura.

Muy a las once de la mañana comienza la exposición de su excelente colección musical. Tengo que reconocerlo, tiene muy buen gusto para la salsa y tiene versiones que yo no conocía. Mi vecino acomoda los parlantes de su equipo para que el sonido salga por la ventana, los pone en el suelo y los dirige directo hacia mi apartamento. No creo que él piense en mí, creo que piensa en todos nosotros los habitantes del conjunto residencial. Hace unos años, hablando con un nativo de esta ciudad, descubrí que esta es una práctica de amabilidad, según este tipo de personas, ellos tienen un buen equipo de sonido y quieren compartir su dicha con nosotros los que no tenemos las posibilidades económicas de tener esa calidad del sonido, algunos otros quieren arreglarnos el momento dándonos alegría por medio de la música, son algo así como el alma de “la fiesta” así sea un domingo a las ocho de la mañana, o a las diez de la noche o al mediodía de un pueblo en el que se hace la siesta (en un pueblo en el que vivo precisamente porque tiene la costumbre de la siesta).

A veces me siento como el protagonista de la naranja mecánica “torturado por aquello que le gusta” Me gusta la música, me encanta y me agrada tanto que no puedo escucharla todo el tiempo como hacen aquellos que la utilizan para llenar un vacío. No, la música para mí no es un accesorio, es esencia, tal vez la más sublime de las artes o de las expresiones folklóricas y populares. Escuchar música para mí es un ritual, un momento especial de mi vida relacionado directamente con la contemplación.

Sé que en este tiempo de soledad, muchas personas utilizan la música para llenar el silencio, como lo hacen los ascensores o los teléfonos en espera. Millares de solitarios en el mundo no pueden vivir escuchando su respiración o los latidos del corazón, temen que si no hay música puedan escuchar lo que su solead les dice.

Este vecino mío, que no sabe el dolor físico que me causa, continúa subiendo el volumen, no escucho el teléfono, el citófono, ni el televisor, el ruido es una sustancia sólida que entra por mi ventana. Decido cerrar las ventanas, aislarme del ruido y morir de calor; es medio día el sol pega en todo su esplendor pero debo decidir si dejar que se extienda mi angustia y mal genio o prender el ventilador y recibir un poco de paz.
.La música se escucha menos alta y debo llamar a la portería y pedir el favor de siempre “que le diga al vecino que la música está muy alta”. El amable vecino baja un poco el volumen pero mis oídos continúan como si tuvieran agua adentro. ¿sabrá este señor que casi todos los días me “abofetea”, que cada vez que saca sus parlantes produce en mí dolor físico?


 
(1)http://www.medicina21.com/doc.php?op=enfermedades3&ef=Neumolog%EDa&id=2030





miércoles, 12 de enero de 2011

Susana Chavéz:Ni una muerta más



Hace muy poco tiempo tomé conciencia de lo que significa e implica ser mujer. Siempre viví en la burbuja de la academia y allí todo era ideal. Pero hace tres años entré de nuevo al mundo de los hombres y la burbuja estalló. En este tiempo he tenido que recomponer otra burbuja que me permita continuar con mi trabajo y con mi vida y dejar de lado el tema de que ser mujer implica otro trato, otras reglas, sin embargo ,el mundo, lo cotidiano, han comenzado a mostrarme que la desigualdad existe y que , en muchos casos las mujeres somos ciudadanos de segunda clase, con iguales deberes, pero con menos derechos.

Apenas hace unos meses, en mi país, un procurador pasó por alto las normas y obstaculizó una ley que permitía a las mujeres abortar en tres muy necesarios casos. Esto me dejó ver que el cuerpo de la mujer está más normado, más sometido y más preso que el del hombre. No pensemos en los casos de los países fundamentalistas en los que ni siquiera una mujer puede construir una imagen propia, pensemos en las ciudades en las que ninguna mujer puede caminar sola por una calle porque la violan.

Hablo de Ciudad Juárez, ese infierno para las mujeres ese lugar en que la violación se ha convertido en una práctica, ese lugar en el que las mujeres no son personas sino objetos, que los hombres, no todos, toman después de pasearse en sus carros asumiendo las calles como vitrinas que les permiten decidir qué mujer quieren. En ciudad Juárez ser bonita, ser mujer, ser joven es una desgracia.

Susana Chávez es apenas una de las tantas mujeres que murió defendiéndose de una violación. No pudieron violarla, entonces la mataron y cercenaron su mano izquierda. Susana Chavéz era activista, era mexicana, tenía 36 años y yo no la conocía, como no conocí a ninguna de las mujeres violadas y asesinadas, desaparecidas y perdidas para su familia. Chavéz escribía poesía, tenía un blog y era activista. Vivió bien, en el sentido de que usó su tiempo en su pasión, murió mal porque dos hombres, educados en el machismo, en la idea de que son superiores a las mujeres, en esa tradición que dice que somos sacadas de su costilla y puestas en el mundo para servirlos, la secuestraron, intentaron violarla y como se defendió la mataron, la mataron por no dejarse, por mostrarles su fuerza, por no ser sumisa,por no acceder.Tal vez estaría viva si  se hubiera quedado quieta como una paloma, como nos quedamos quietas las mujeres cuando los hombres deciden sobre el amor,las leyes, el cuerpo, la vida.



Los poemas de Susana Chavez hablan de amor, de soledad de alebrijes,de naturaleza y deseo; en todos ellos se siente la tristeza, la muerte, la pérdida. Ahora que ella no está nos quedan esas palabras suyas para que la recordemos, para que no la dejemos morir como lo ha hecho la sociedad que no logró solucionar ni encontrar la raíz de los feminicidios de Juarez.

Hoy es uno de esos días en que quisiera ir a la notaría y pedir que me declaren perro,gato ,flor, todo, menos ser humano.

poema tomado de : http://primeratormenta.blogspot.com/




Un poema para  un árboil



Siempre en tu sombra

comprendo un poco más a la palabra,

y ¿sabes?, también al silencio.

Siempre hay una compostura al desorden,
y mis pulmones reciben ahogados tu aire.


Siempre me sacas las palomas de los ojos con tus

historias,

volviéndome destiempo.

Me asombro cuando me vuelves pájaro, Sacándome de

pronto de entre tus ramas

y me haces escurrir gotas de sonrisas aun cuando

traigo el corazón de piedra.

Una piedra que con tu soplo se deshace.

¿Dime, quien te hizo?


Que bebistrajo consumió el carpintero


para tallar este sueño extranjero del mundo.


¿Qué materiales utilizo con tu alma?
Dime, con qué pasión se ensordeció

dándole corporeidad a lo que me hace renegar de la


muerte,
pero, pobre la muerte. Cuando escucha de ti solloza en

un temblor,
porque haz dejado preñada a la eternidad de tu

existencia.

Yo siempre recomiendo tu aire.

Tu aire de raza nocturna,
tu aire que convoca remolinos en el desierto,
tu aire, desgarrón de la palabra intrincada,
respiración sabia de Dios,
despierto por todas partes,
tu aire que siempre se deja respirar.

Ah, viejo, viejo!
Te has asociado con la armonía
y todos hemos caído de improviso a quitarte un fruto
de entre tus ramas.
Después, nada dijiste,
después, nada supimos decir.
y a mí, me haces aprender y olvidar tantas cosas
que ya no sé si tener o no memoria.
Siempre ando a la cacería de tu palabra hoja
y sacudo mis zapatos en la puerta de tu raíz de ese
sucio lodo llamado miedo.
Ya indetenible déjame decirte...
Perdón. Mi árbol más querido,
por obtener la madera con que me hice fuego,
haciéndote sangrar con mi hacha,
desdoblando, desvistiendo tu cuerpo
pero tus pájaros volaron una noche a mi designio
y fue inevitable.
Esos pájaros dolorosamente me picotearon el alma
y no pude soltar el hacha de mi mano,
y después al volver mi vista a ti.
Tú, plantado.
Ofreciéndome aún tus ramas bajo la tarde,
bajo la lluvia, tus frutos, tus pájaros.
Ay, mi árbol de blancos muñones.
El fuego que de tu madera hice aún está en el brasero
de mi alma.
Cada día lo mantengo vivo y lo cuido,
y canto, canto sin frío,
porque como tu madera

no hay otra en todos los mundos,
porque entre tu sombra
se comprende un poco más a la palabra,
y ¿sabes?, también al silencio.

jueves, 6 de enero de 2011

Pesadilla de cuatro ruedas




Este fin de año escuché muchos propósitos, sueños, aspiraciones, balances y hasta confesiones. De todas ellas me llamó la atención que muchos de mis más cercanos y queridos amigos y familiares tienen la aspiración de comprar un automóvil.

He sido profesora de Ecología muchos años. He estudiado juiciosamente los informes sobre calentamiento global, sobre el desorden en el ciclo del carbono y en el ciclo del agua, entiendo qué produce y cómo se produce el efecto invernadero y he escrito sobre las consecuencias políticas y económicas de este desorden y , sin embargo,a pesar de que en mi país hay una cátedra obligatoria de Ecología que toca estos temas, veo todos los días a personas comprando automóviles que se mueven con combustibles fósiles que emiten CO2 y que son ,entre otros, los directos responsables del caos climático.

Imagino que lo primero que han hecho mis estudiantes universitarios una vez graduados es comprar un automóvil, hasta mi más querido profesor de Ecología tiene un automóvil y fue él quien me enseñó lo que se del tema.

Ser consecuente y utilizar el transporte público o los transportes alternativos implica un sacrificio y una incomodidad. Entender que el planeta está agotado, que las condiciones para la vida humana empeoran y que cada día perdemos más de nuestra “mega casa” es incómodo e implica cuestionarnos acerca de lo que nosotros hacemos. Es muy fácil decir que son sólo la industria y el primer mundo quienes tienen la responsabilidad de disminuir las emisiones de CO2. Los civiles no firmamos el protocolo de Kioto, pero algo hay que hacer.

Me pregunto y nos pregunto cuánto plástico, cuánto elemento inútil hay en nuestras casas, en nuestra vida, Cómo elegimos lo que consumimos, cómo alentamos a la industria con nuestro estilo de vida y con nuestras costumbres de consumo a que continúen produciendo embalajes, plásticos innecesarios, automóviles contaminadores, electrodomésticos de alto consumo de energía.

Que sea un propósito para este año 2011 comprender al menos cómo nuestras conductas cotidianas contribuyen al calentamiento global. No somos las víctimas, somos muy responsables de lo que está pasando.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Los tesoros de la navidad



Mis más grandes tesoros son un perro de tela y una cartera color amarillo mostaza. Los obtuve en una navidad cuando tenía seis años. Vivíamos los cinco en un solo cuarto que era parte de una bomba de gasolina, mi padre era montallantas y mi madre lavaba los platos en un platón, no teníamos agua corriente y a nosotros ella nos bañaba en una tina en un cuarto húmedo y negro que quedaba en los cárcamos de la bomba. Éramos cinco, dije, dos padres de treinta y tantos años y tres niños felices y bien cuidados que cualquiera, desde afuera vería como pobres.


Mi padre y mi madre ahorraban monedas todo el año para poder darnos regalos en navidad. Esa, la navidad de mis seis años, en particular fue económicamente difícil. No había dinero. Sin embargo, viajaron a Bogotá y compraron nuestros regalos, un pingüino y un perro de tela, dos carteras una roja y una amarilla y un Wolswaguen dorado que no hacía más que andar pues no era eléctrico, ni a pilas y ni siquiera tenía un cordel que lo halara.

No soy católica y sin embargo jamás he pasado una navidad sin regalos. Desde mi punto de vista, la navidad es para “los niños de la casa” para “los inocentes de corazón” como dice la biblia católica. Y, los inocentes, tal como yo lo veo, son mis padres. Dos personas que querían tener hijos, amarlos, formarlos y entregarles cuidado sin esperar mucho a cambio. Dos personas que creían en el futuro, en la familia y, sobre todo, en sus hijos


Aún hoy, más de treinta años después mis padres son capaces de hacer tres desayunos diferentes para complacer a sus hijos. No digo que esta educación sea la mejor, han criado a tres personas egoístas y consentidas que ven el mundo cada una de forma diferente, pero que tiene algunos puntos de contacto vital.

Aprendimos a ser nosotros mismos a pesar de los demás y a llevar a cabo nuestros proyectos sin importar el dinero. Creo que esto es porque el dinero nunca fue para nosotros una condición necesaria para la felicidad. Con lo poco que nuestros padres tenían hicieron nuestra vida feliz, pocas veces necesitamos grandes cantidades de efectivo para reír o jugar o divertirnos y cuando niños aprendimos a no seguir los patrones de la moda, lo que nos hizo unos adolescentes libres, en cierto modo, o excéntricos, vistos desde la perspectiva de nuestros amigos.

Mi padre solía pintarnos algunos animalitos en tarjetas de cartón blanco con leyendas amorosas, nos los regalaba y yo pensaba que él era el mejor dibujante del mundo. Nunca he podido dibujar, mis hermanos lo hacen muy bien y creo que es debido a que él los animó con sus regalos. A mí, mi madre y mi padre me dieron el regalo de la lectura. Me donaron para siempre un mundo en el que entro cuando no soporto la tristeza o la banalidad de lo que me rodea. Mis padres me dieron la vida dos veces, primero cuando me concibieron y luego cuando me enseñaron a amar la lectura.

Esta navidad, como muchas desde hace años , los niños de la casa son mis padres, me encanta verlos destapando los regalos que mis hermanos y yo les compramos, me gusta ver sus caras y sentir que con ese ritual, porque no son regalos costosos ,sino detalles que implican conocer mucho a los otros,  regreso algo de lo que ellos me dieron y que es lo que me ha formado como ser humano. Un ser muy defectuoso pero generoso, juguetón, alegre a pesar de tanta tristeza que nos rodea, egoísta y lleno de miedos, quién no en esta época que vivimos. Una hija que conserva, como sus otros dos hermanos un perro de tela, un Wolswaguen dorado y un pingüino un poco sucio, como sus posesiones más valiosas

En cuanto a la religión, bueno cualquier religión llega a las mismas conclusiones, lo importante, lo crucial y perenne es el amor. El amor es Dios porque nos une a pesar de todo. Celebremos pues el nacimiento de ese Dios que podría ser la solución individual, la de todos los días, no la política sino la vital, la personal, la que podemos decidir cada uno.

lunes, 6 de diciembre de 2010


LOS MAPAS ROTOS


La señora Martha,

profesora de geografía, mira mi mapa de Europa.

Es un calco en plumilla bordeado de sombra azul.

La tarima en la que está su escritorio

Es tan pequeña que yo estoy a la orilla

pendiente un píe.



Mi recordada profesora toma el mapa y lo rompe,

arruga los pedacitos semitransparentes.

El calco no es exacto al original.

He agregado algunos trozos de continente y he

obviado istmos, islas y cadenas montañosas.



Si ahora, 32 años después, la  profesora

Comparara mi vida con la de ella y con la de mujeres de bien

que debí calcar, también la arrugaría y trozaría:

He agregado algunas malas costumbres, palabras, gestos

y una que otra lectura indebida.

He cambiado el norte y el sur y mis ríos

no siempre han desembocado en el mar.

También bebo copitas de vino y jóvenes salivas,

Trasnocho o no duermo, escribo, no tengo hijos

y jamás subo a una tarima de maestro

ni para aprender ni para enseñar

Martha Fajardo Valbuena